Pacifismo
Síntesis: Delimita la postura pacifista del Catholic Worker: oposición a la lucha de clases, a la guerra imperialista y a la preparación para la guerra. Llama al coraje del desarme. “Se requiere de un hombre heróica estatura para ser un pacifista y urgimos a nuestros lectores considerar y estudiar el pacifismo y desarme bajo esta luz” (DDLW #215). The Catholic Worker, mayo 1936, 8.
por Dorothy Day – 1 de julio, 1956
The Catholic Worker es un periódico sinceramente pacifista.
Nos oponemos a la lucha de clases y al odio entre clases, al mismo tiempo que nos oponemos a la injusticia y codicia. Nuestra lucha no es “contra seres de carne y sangre sino contra principados y potestades.”
También nos oponemos a la guerra imperialista.
Nos oponemos, más aún, a la preparación bélica, preparación que está sucediendo a una escala sin precedentes y que sin duda alguna desencadenará una guerra. El Santo Padre Pio XI dijo, en una carta pastoral en 1929:
“Y ya que la desenfrenada carrera armamentista es por un lado el efecto de la rivalidad entre naciones y por otro la causa del retiro de enormes sumas de la riqueza pública y por tanto no es el menor contribuyente a la extraordinaria crisis actual. No podemos dejar de renovar en este asunto las sabias advertencias de nuestros predecesores que hasta ahora no han sido escuchadas.
“Exhortamos a todos, venerables hermanos, a que por todos los medios a su disposición, tanto por la predicación como por la prensa, busquen iluminar mentes y abrir los corazones en este asunto, de acuerdo con los sólidos dictámenes de la recta razón y la ley cristiana.”
“¿Por qué no prepararnos para la paz?”
- Permítasenos ahora pensar qué significa ser neutral de hecho y de palabra
- Los banqueros estadounidenses no deben prestar dinero a naciones en guerra
- Debemos renunciar a los derechos de neutralidad marítima
Estos tres puntos son presentados por Herbert Agar en “Land of the Free.” La neutralidad “de hecho,” él dice, puede ser puesta en práctica tanto por el santo como por el cínico.
De hecho, podría significar tanto que no debemos juzgar (sosteniendo una postura positiva por la paz) o bien, que al condenar a Italia, debemos también condenar a Etiopía por resistir. Para hacer esto se tendría que ser, de hecho, santo o cínico.
El cínico diría, “No es mi problema.”
El Santo diría, y quizás sería un hombre muy sabio al decirlo, “El vencido vence al final. Cristo fue vencido y él venció. Su fracaso en la Cruz fue evidente, aún así se levantó triunfante y el cristianismo se extendió por el mundo.” La forma cristiana de proceder no sería resistir, sino que cuando alguien pregunte por tu abrigo, darle también tu capa. Como Peter Maurin enfatizó en la última instancia, Australia podría ceder a la expansión japonesa, por ejemplo, si Inglaterra se opusiera por motivos “nobles” a la agresión japonesa en Manchuria. Pero reconociendo que la mayoría de las personas no son santos; que son rápidos para la ira, para resistir a la agresión (cuando ellos no son los agresores), entonces podemos sólo insistir incesantemente que aún cuando las personas están tomando partido mentalmente, deben mantenerse fuera, no deben participar en “una guerra para terminar con otra.”
En la última guerra ayudamos a imponer una paz injusta, aún si consideramos que pensamos sinceramente estar comprometidos en una noble cruzada y dando nuestro apoyo al bando correcto del conflicto. Fuimos influenciados en este modo de pensar no sólo por la propaganda deliberada, sino también por la obstinación de pacifistas que no eran verdaderos “amantes de la paz”.
Ejemplo nuevamente
Si estamos llamando a las naciones al desarme, debemos ser lo suficientemente valientes y corajudos para dar el ejemplo.
Las naciones pueden vivir en casa. Ese es el título de un libro reciente, y se están haciendo muchos estudios actualmente para saber cuántas naciones pueden subsistir sin intercambio, comercio y “vivir en casa.”
Si hubiésemos abandonado nuestros derechos marítimos neutrales, podríamos aún tener un sobre excedente de comida y bienes materiales con el cual ayudar a naciones que han sido demacradas por la guerra. No estamos sugiriendo esto como una estrategia de negocios sino como un recordatorio de la caridad cristiana.
¿Creemos que ayudamos a algún país participando en un mal en el que están involucrados? Mejor ayudarlos manteniendo nuestra propia paz. Se requiere un hombre de heróica estatura para ser pacifista y urgimos a nuestros lectores el considerar y estudiar el pacifismo y desarme bajo esta luz. Un pacifista es quien está dispuesto a soportar el escarnio de la turba irreflexiva, la ignominia de la cárcel, el dolor de los latigazos y la amenaza de muerte, no puede ser fácilmente considerado como un cobarde temeroso del dolor físico.
Un pacifista aún hoy debe estar preparado para la oposición de la próxima turba que piensa que la violencia es valentía. El pacifista en la próxima guerra debe estar preparado para el martirio.
Llamamos a la juventud a prepararse!
Gracias a Magdalena Muñoz por traducir este artículo al español.
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