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Pobreza es el Rostro de Cristo

Sรญntesis: Describe las dificultades para establecer granjas comunitarias como Peter Maurin enseรฑรณ. Pobreza, trabajo y sufrimiento son soportados por las familias jรณvenes intentando vivir en el campo. Escribe para confortar a estos compaรฑeros trabajadores que viven el dรญa a dรญa (DDLW #641). The Catholic Worker, diciembre 1952, 3, 6.

por Dorothy Day – 1 de diciembre, 1952

Martin Paul, lรญder de la Granja Sagrada Familia en Rhineland, Missouri, escribiรณ un artรญculo hace algunos meses para The Living Parish, en el que trata sobre las Granjas Comunitarias. Martin viajรณ bastante con Peter Maurin, norte y sur de la costa oeste, y fue cabeza de la Casa de Hospitalidad en Minneapolis, y de la Granja Comunitaria St. Isadore en Aitken, Minn., hasta que entrรณ al ejรฉrcito. Era uno de los Catholic Worker que no era objetor de conciencia.

Cuando saliรณ del ejรฉrcito y se casรณ, estaba mรกs ansioso que nunca en lograr el “tipo de sociedad donde era fรกcil para el hombre ser bueno,” y eso le significaba, casas de hospitalidad para dar respuesta a las necesidades inmediatas, donde las obras de misericordia puedan vivirse como sacrificio voluntario, asumiendo la pobreza voluntaria, y granjas comunitarias, donde grupos de familias pudieran empezar a establecer una vida donde la propiedad comรบn y privada estuvieran en buen equilibrio.

ร‰l reconocรญa el hecho de que las casas de hospitalidad debรญan ser financiadas mediante llamados (no demandas como Peter solรญa decir) y ciertamente no por fondos o subsidios estatales. Hicimos este trabajo desde un sentido de responsabilidad personal, vivimos en pobreza. (“Nunca he pedido algo para mรญ mismo” solรญa decir Peter.) Donamos nuestro esfuerzo, trabajo mental y manual e intentamos despojarnos de nosotros mismos para revestirnos de Cristo. Una vocaciรณn por este trabajo, y era definitivamente vocaciรณn, algo mรกs que una vocaciรณn por el matrimonio. Cuando un hombre se casaba, dependรญa de sรญ mismo, mantener a su esposa e hijos y realizar las obras de misericordia. Segรบn sus posibilidades, con una habitaciรณn en su hogar para Cristo, la mesa puesta para los invitados en necesidad, la ropa repartida.

Julian Pleasants de Notre Dame, que solรญa ser una de las cabezas de la casa de Hospitalidad en South Bend antes de casarse y comenzar una comunidad propia (la comunidad de la familia) escribiรณ un artรญculo sobre The Catholic Worker para un libro del padre Leo Ward, The American Apostolate, que se llama Responsabilidad Personal, y es uno de los mejores artรญculos sobre el movimiento del Catholic Worker que haya sido escrito. La responsabilidad personal por la prรกctica de las obras de misericordia sigue, seas casado o soltero. Sรณlo tienes que nombrarlos para saber lo que puedes hacer.

Fue con dinero del GI, aportado por Marty y John Boylston, y el dinero ahorrado por Larrie Heaney durante algunos aรฑos de trabajo lo que permitiรณ poner en marcha la Granja Sagrada Familia en Rhineland, Missouri.

Sembrar entre lรกgrimas

Este pequeรฑo artรญculo no propone ser una historia de aquella granja, la siembra de lรกgrimas (esperemos que haya mucho gozo en la cosecha). La historia de vida y muerte de Larry Heaney fue publicada en la ediciรณn de junio de 1949 de The Catholic Worker. Este artรญculo tiene que ver con ciertos principios bรกsicos sobre los que se precisa clarificar, discutir y escribir. Se necesita mucho estudio en el intento de construir una nueva sociedad en el cascarรณn de la antigua. Hay que estudiar la controversia bรกsica entre Karl Marx y Proudhon que se dio a travรฉs de los aรฑos en las bases radicales entre comunistas y anarco-comunistas, entre las ideas de Marx y Kropotkin. Hay mucho de lucha en Tres que Hicieron una Revoluciรณn; hay mucho de historia en Caminos de Utopรญa de Martin Buber.

Peter Maurin estaba interesado, tambiรฉn, en la historia de granjas colectivas y comunitarias en Palestina y si hubiese estado vivo cuando se publicรณ โ€œTodo lo Comรบnโ€ de Claire Bishop, habrรญa estado muy entusiasmado al respecto.

Vida en familia

Estaba interesado en este tipo de vida en familia y por la vida laica porque estaba interesado en la comunidad Benedictina y la tradiciรณn de la vida comunitaria en general. Dios sabe que ha sido bastante prรณspero desde una posiciรณn terrenal, este tipo de comunismo religioso. Hombres se retiraron del mundo y el mundo los siguiรณ, no sรณlo para unรญrseles en su vida de arduo trabajo y pobreza voluntaria, sino tambiรฉn para poner el mundo a sus pies. Crecieron enormes propiedades. Vastas extensiones de tierras, inmensos monasterios, sedes del saber y de las artes. Y permanecen hasta hoy en dรญa, excepto en aquellos paรญses en que la tierra y los edificios les han sido arrebatados.

ยฟPor quรฉ no habrรญan de surgir por toda la tierra comunidades de este tipo pero para familias?, no solo como medidas de emergencia, sino como nuevas instituciones, โ€œuna reconstrucciรณn de la sociedad en la cรกscara de la antigua, con una filosofรญa tan antigua que parece nuevaโ€, como Peter solรญa decir. Ha habido una historia de este tipo de comunidades (Protestantes y Seculares) en los Estados Unidos y hay restos de ellas por todo el paรญs. He escuchado recientemente sobre ellas en Iowa (siguen siendo exitosas) y pasarรฉ por ellas en las Dakotas. Ellas son la respuesta al problema de la maquinaria y el desempleo, una respuesta a la depresiรณn que estรก por venir una vez detengamos esta loca carrera armamentista, cuando los hombres dejen sus armas y se resistan a matar, cuando los jรณvenes se resistan a ser reclutados, cuando los hombres mayores se resistan a construir su prosperidad sobre la sangre de sus hermanos.

La historia de nuestros propios intentos en Easton, Pa; en Upton, Mass; en Newburg, N.Y.; en Pleasant Plains, L.I.; en Cape May, N.J.; en Avon, Ohio; en South Lyons, Mich.; en Rhineland, Mo,; y en varias otras partes del paรญs (algunas se han cerrado, algunas continรบan, y muchas han sido abandonadas adquirir sus propias granjas), aรบn debe ser escrita. Una cosa es comรบn para todas. La pobreza. Hay una constante y sombrรญa lucha contra la pobreza.

Sombrรญa Lucha

La crรญtica que recae sobre las desafortunadas cabezas de aquellos que siguen siendo fieles al sueรฑo, aquellos que son precursores, que aran la tierra y siembran entre lรกgrimas, que la abonan con sus sufrimientos, es parte del sufrimiento mismo. Su fracaso se atribuye a falta de conocimiento, falta de esfuerzo y arduo trabajo. Algunas veces estas crรญticas son de hecho justas y serรญamos los รบltimos en negarlas. Pero la dura lucha del trabajo con herramientas insuficientes y equipamiento en mal estado; las interrupciones ocasionadas por enfermedades, nacimientos y muertes; incluso las interrupciones y desplazamientos causados por muchos visitantes (y necesitados); y no menor, las penas y heridas de los afectos humanos, el rechinar de un instrumento humano sobre otro, la disminuciรณn, el rebajarse, los recortes, todos estos crueles sufrimientos que vienen con la familia y la vida comunitaria han sido parte del cuadro.

Sangre de los pobres

โ€œEl dinero es la sangre de los pobresโ€, dijo Leon Bloy. Y se dedicรณ a escribir que la pobreza es el cielo para quienes la eligen, cruz para quienes no la desean, pero la pobreza absoluta es el infierno. La destituciรณn aรญsla a los hombres. โ€œLa pobreza es el rostro de Cristo, el rostro escupido, que puso en fuga al prรญncipe de este mundo.โ€ ร‰l hablรณ con amargura de ese tipo de pobreza, โ€œese escandaloso y repugnante tipo de pobreza que debรญa ser ayudado, que estaba conectado con ningรบn tipo de esperanza en la gloria y que no tenรญa nada para dar a cambio.โ€

Y este es el tipo de pobreza que tenemos en las granjas del Catholic Worker. No es autosuficiente, debe ser asistido. Esta es la amargura que consume las almas de aquellos Catholic Workers que estรกn casados, criando familias, que estรกn intentando vivir ya sea de un salario o de la tierra.

En su sufrimiento rechazan la idea de limosna. Y reaccionar a esto, es el objetivo de este artรญculo.

Leon Bloy dijo, en una carta a Barbey Dโ€™Aurevilly, โ€œme he convencido que el sufrimiento es el รบnico elemento sobrenatural aquรญ abajo, todo lo demรกs es humano.โ€

Seguridad de los Ricos

Esto no significa que quienes tienen estรกn absueltos de dar limosna porque el sufrimiento y la pobreza son meritorios. โ€œNo debemos privarlos de ello,โ€ dicen los ricos. La seguridad de los ricos recae en la limosna. La historia en el capรญtulo 25 de San Mateo dice que seremos juzgados por nuestras obras de misericordia. No alcanzaremos las bienaventuranzas sin ellas. Debemos dar hasta convertirnos en benditos. Benditos, felices, son los pobres, los que lloran, los que son tildados de tontos. Cristo vino a hacer pobres a los ricos y santos a los pobres, escribiรณ Eric Gill. Cuando Juan el Bautista comenzรณ a predicar, aquella voz que clama en el desierto, y los Saduceos y Fariseos le preguntaron, โ€œQuรฉ debemos hacer?โ€ รฉl dijo

โ€œEl que tenga dos tรบnicas, dรฉ una al que no tiene; otro tanto el que tenga comida.โ€ Compartir sin cuestionar, amar sin cuestionar.

Debemos pedir

Escribo este artรญculo para nuestro consuelo, consolar los corazones, fortalecer las debilitadas rodillas de aquellos que estรกn haciรฉndose cargo del tremendo trabajo de limpieza de los establos de Augรญas, de reconstruir el mundo. Debemos tener limosna, debemos recibir. Debemos ser humildes y pedir, y luego debemos recibir. Debemos ser como niรฑos pequeรฑos, y esperar recibir, y no ver las afrentas, el desdรฉn, el desprecio. (Por un lado, debemos verlo como el desprecio infligido a Cristo, y por el otro lado debemos ver a Cristo en otros de modo que no nos parezca una afrenta. Peter Maurin solรญa actuar asรญ, y fue una gran lecciรณn para todos nosotros.)

Rendirse al Cรฉsar

A nuestros jรณvenes no les preocupa recibir del gobierno, aun cuando han sido advertidos por nuestro Seรฑor que recibirรกn del Cรฉsar lo que deben rendir al Cรฉsar. Considerarรญan honorable una beca Guggenheim. Estarรญan encantados y honrados de recibir premios y subsidios y honores. Eso no serรญa caridad. Pero estamos aquรญ para restaurar el amor, la caridad para con el planeta, para vencer el odio con amor, y โ€œamar en la prรกctica es duro y espantoso comparado con el amor en los sueรฑos.โ€ Se entierra y como la espada del espรญritu llega hasta la mรฉdula de nuestros huesos. Pero dar y recibir caridad es poner en prรกctica el amor. Somos considerados dignos de sufrir por Cristo, en esta terrible lucha por aprender a amar.

La gente dice

La gente dice: ยฟPor quรฉ se casan entonces, esos jรณvenes, e intentan continuar en esta obra? ยฟPor quรฉ no consiguen un trabajo y sostienen a sus familias? ยฟPiensas que cualquier trabajo podrรญa sostener a una familia en estos dรญas sin ayuda, sin un pie en la tierra?

La gente dice: ยฟPor quรฉ tienen tantos hijos entonces? Gente catรณlica: ยฟPor quรฉ no estรกn felices? Si un hombre โ€œconoceโ€ a su esposa una vez al aรฑo, ella aรบn asรญ podrรญa tener un hijo al aรฑo.

Debemos cambiar el orden social para que el hombre pueda levantar a su familia. Y es necesario que haya entre nosotros en el movimiento del Catholic Worker esas familias que sufren, para ejemplificar, para compartir en la pobreza de la familia hoy en dรญa. Hay 2 millones de inmigrantes viajando por el paรญs, cosechando los cultivos. Solo el 6% de nuestra gente catรณlica estรก en los campos. La ciudad es el hogar del proletariado, de los que no tienen propiedad. El hombre debe poseer su hogar, su trabajo, ser responsable, ser un co-creador, funcionar como un ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, su creador. โ€œEl hombre necesita cierta cantidad de bienes para tener una buena vida,โ€ escribiรณ Santo Tomรกs.

Asรญ es que nuestras familias del Catholic Worker estรกn viviendo en pobreza y sufriendo, en  prรกctica de su fe, no en un sueรฑo o una ilusiรณn.

Escribo para consolar a nuestros compaรฑeros trabajadores cuya suerte es de hecho mรกs dura que aquellos que estรกn en casas de hospitalidad a lo largo del paรญs. Allรญ la gente soltera se hace cargo del trabajo de repartir la caridad que nuestros generosos hermanos ponen en nuestras manos para entregar. Para nosotros tomamos lo menos posible, y estamos constantemente, dando visiblemente, a la fila de comida, a aquellos que vienen por ropa, refugio y amorosa bondad. Nuestro trabajo tiene su propio sufrimiento. Tiene su propia pobreza y privaciones. Este รบltimo mes la calefacciรณn dejรณ de funcionar y la casa estaba helada, y todos sufrieron. Las deudas aรบn son altas y aรบn necesitamos cubrir el pago de los vรญveres. Estamos en el extremo del dar, tal como en el del recibir. Hay una sensaciรณn de ayuda mutua, de intercambio, de cooperaciรณn.Y aรบn asรญ tambiรฉn aquรญ, cรณmo intentamos escapar, incluso con el uso de estas palabras, de nuestra pobreza. โ€œLรญbranos de nuestras necesidades, Seรฑor.โ€

Rebeliรณn:

Escribo para estos nuestros compaรฑeros trabajadores, porque esa es toda la ayuda que tendrรกn. Ellos no serรกn subsidiados, sus necesidades no serรกn aliviadas, aunque deberรญan. La gente considera honorable donar a los monasterios, y peticiones son hechas para casas de invitados y otros edificios en el rango de un cuarto de millรณn de dรณlares. Hay poca vida y precariedad en la vida de los religiosos, y por eso los pobres del mundo se estรกn levantando en una rebeliรณn contra la religiรณn.

Nos reconfortan los monasterios como el de Dom Creinier en Martinique, en la hermita de dos Benedictinos en India que han establecido un monasterio en un pequeรฑo refugio en el barro adyacente a orillas del rรญo; en el monasterio Pio X en Great Summit, Missouri, en sus cabaรฑas de madera (Dios los mantenga en su pobreza); en los otros que han surgido en recientemente en China, Mรฉxico, y donde se hace hincapiรฉ. como los curas obreros en Francia, en compartir los sufrimientos de los pobres.

Las casas de hospitalidad no pueden sostener el trabajo en la tierra a excepciรณn de Nueva York, donde se mantienen una casa de retiro  y una de descanso. Estas casas de hospitalidad conocen ya hace aรฑos la compaรฑรญa del lobo, que no estรก a la puerta sino entre nosotros. Estamos desnudos, no hay nada en el banco para dar. Vivimos el dรญa a dรญa y de los pequeรฑos milagros que Dios realiza en su generosidad. โ€œSi pedimos pan a nuestro padre, nos darรก una piedra?โ€

Pero nuestra es la felicidad, nuestro es el gozo, porque Cristo viene a nosotros todos los dรญas, no sรณlo navidad, sino cada vez que miramos el rostro de nuestro hermano que es pobre.


Notas:

  1.  GI โ€œGuaranteed Incomeโ€ fue una polรญtica implementada despuรฉs de la II Guerra Mundial que proporcionaba beneficios especialmente de seguridad social a soldados que regresaban a Estados Unidos desde el campo de batalla. Esta polรญtica no beneficiaba a soldados afroamericanos.
  2.  Dorothy escribe sobre esto en sus diarios de vida por primera vez  el 7 de julio de 1949. Allรญ plasma un doloroso episodio con un sacerdote que comenta negativamente sobre el cuarto embarazo de su hija Tamar. A lo largo de su vida volverรก a mencionar el tema mรกs de una vez. Los diarios de vida de Dorothy Day han sido editados por Robert Ellsberg bajo el nombre โ€œThe Duty of Delight.โ€

Gracias a Magdalena Muรฑoz por traducir este artรญculo al espaรฑol.

Read this in English: Houses of Hospitality

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